jueves, 25 de diciembre de 2014

La brújula

Si en estos momentos te estás preguntando porque el mundo es así, y porque existen ciertas cosas, déjame decirte algo:

Detesto el "Así funciona el mundo." Si Martin Luther King hubiera pensado eso, no estaría yo escribiendo estas líneas. Si Gandhi hubiera pensado eso, India seguiría siendo una colonia británica condenada al té. Y así muchos ejemplos.

Es esto lo que diferencia a la gente. De broma siempre solía decir que hay dos tipos de personas en el mundo: Yo y el resto. Y, en parte, tampoco es tan broma, porque en serio yo soy yo, y el resto es no-yo. Sin embargo, si hay algo que puedo destacar de esta narcista afirmación es que en realidad muchas veces uno está solo en la lucha.

Y si, pongo solo porque uno está solo.

Mi vida jamás quizo ceñirse a los 10 mandamientos, ni a ningún otro tipo de regla posible. Las reglas fueron decididas por señores bonachones que no tenían nada en especial que hacer, y someten a los demás a su pobre excusa de justicia. Justicia que actualmente trabaja tan maravillosamente que podría apostar mis pantalones que llevo puestos a que han logrado lo mismo que un babuino que intenta volar.

Mi vida sigue mis ideales de bondad, de amistad, de amor y demás. Y no, no soy un super gurú, simplemente soy una persona que no cree en los valores actuales, pues estos apestan tanto como una media de un sujeto que sufre de pie de atleta.

El mundo es cochino. ¿Y saben qué?

Por el momento, no es mi problema.

¿A qué me refiero con esto? Que alguien lo cambiará... alguien o alguien-es (si es que esta palabra existe) pero no seré yo.

La vida es muy corta y las metas muy grandes como para pretender cambiar mentes.

Pero, esto sí lo declararé en esta página: Año tras año quisieron decirme que al año siguiente ya dejaba Pókemon... no, aún no. Año tras año quisieron decirme que todo era una fase, que pronto iba a ser como las demás chicas, andar en tacos, con mi cara de geisha y mi mente consumista que cree que tiene que comprar lo más caro porque sino no vale... no, aún no.

RESUMEN: Si la terquedad tuviera una personificación, la están leyendo ahora.

Una vez me reclamaron que vivía en un mundo de hadas, y que el mundo real era feo y asqueroso. Y yo respondí que, efectivamente, vivía en un mundo de hadas, un mundo donde la gente usaba bicicleta, había tolerancia y no había gente viva. ¿Población de este mundo? 1 persona, yo.

Pueden quedarse con su mundo que apesta a aliento de perro, en realidad no es mi problema, y no lo será. Pero yo no pertenezco a aquel, yo sigo mis ideales, mis principios, y siempre criticaré desde mi posición al otro lado, porque en serio no me parecen MUCHAS cosas en el mundo. 

¿No va a durar? Que sea un reto, entonces, apostemos. 

La vida me golpeará un huevo de veces, pero para eso me especialicé en el arte de la pelea. ¿No será suficiente? Quizá no, pues, quizá haya entrenado un 10% para lo que me enfrento, pero en serio, no me importa.

No creo que alguna vez realmente me importe.

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