miércoles, 26 de noviembre de 2014

Llorar...

Por alguna extraña razón, esta semana ha sido la semana donde la gente me ha dicho "OE, TU LLORAS, ¿NO?".

No sé de donde vino el tópico. Probablemente porque cuando la gente me ve, piensa que soy una persona muy dura (o en otros casos, muy feliz, aunque eso último... bueno, es una visión muy superficial de mi persona) como para llorar.

Bueno, pues sí, lloro. Aunque suelo preferir mantenerlo en secreto. Sí, llorar me parece una vergüenza para mí, pero tampoco es que sea del tipo de gente que quiera pretender fuertemente ser algo. Soy humana, de vez en cuando tengo que llorar. Eso si, no me gusta hacer un drama, eso me parece estúpido.



Ahora, es obvio que en el pasado se dieron muchos casos de lloriqueos de mi parte dramáticos. Seamos sinceros: Los niños y los adolescentes tienen líos. Cuando era pequeña, era el miedo a no ser lo que mi familia esparaba de mí, y en la adolescencia, fue la impotencia ante ciertas situaciones, combinándolo con un surtido de hormonas, lo que desencadenaban las lágrimas y los gritos.

Otra cosa que hay que notar es que, extrañamente, lloraba por sacarme una mala nota, pero hasta el momento no he llorado por muertes cercanas o situaciones tristes de gente cercana a mí. No sé como reaccionar ante esas situaciones, así que si me vienes a decir tus penas, lo más probable es que te diga "Ya veo", pero que en mi mente me pregunte que carajos tengo que hacer en ese momento.

Refiriéndome al caos pasado, es obvio que lo que me produce las ganas de sacar una parte tan poco vista en mí y que no me gusta mostrar, es el error, la caída, la impotencia a alcanzar objetivos, el fallar. Definitivamente eso me frustra lo suficiente como para darme unas cuantas lágrimas de vez en cuando.

Ahora, casi nunca lloro ultimamente. La última vez que lloré este año fue hace meses, y lo hice en silencio y sin mucha cosa.

Pero así está bien. Es decir, prefiero sentarme en mi cama, llorar un poco, y que luego toda esa presión se vaya, la frustración, liberar al menos por un momento el sufrimiento o la ira... o ambos.

He vuelto a pensar en este tema no solo porque me lo hayan dicho varias veces esta semana, sino porque he conocido mucha gente a lo largo de mi vida que le gusta guardárselo todo y creen que son Conan el bárbaro al no llorar jamás. Pero esas son patrañas, nadie es el ser humano perfecto.

Por otra parte, como dije antes, no soy la señora emociones, ni siquiera las sé identificar plenamente. Pero al menos es un consejo de la tipa que se ríe en las situaciones tristes porque no sabe que hacer... eso vale mucho.

Créme, llora como quieres... aunque si te gusta hacer dramas, sabrás que me retiraré pacíficamente.

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