martes, 28 de enero de 2014

¿Allá o acá?

Escribe Starwig II
Irse o quedarse es un gran quid en la vida de una persona que vive en un país... del tercer mundo. Porque, claro está, aparentemente hay tres dimensiones diferentes en el planeta Tierra las cuales no han sido confirmadas por la física. Pero dejemos las incongruencias científicas de un lado.

Quisiera narrarles que me pasó la otra vez (mismísima vieja chismosa, pero en fin...)

Es curioso como la vida friki me aleja a veces del exterior. Vivo tan ensimismada en fan fictions y Claw que a veces me olvido de que allá afuera hay signos de vida. Pero, tomemos en cuenta, que si los noto y si los tomo en cuenta. Tampoco es que sea completamente anti-social... quizá un poco... dejémoslo en 33.7%



Resulta que mi padre regresó de una épica travesía a Gringolandia. Si, suele ir muy a menudo allá. Por qué las reuniones de ingenieros que se ganan la vida vendiendo energía se desarrollan en Disneylandia o las Vegas, es algo que no me concierne reflexionar, aunque supongo que su motivo tendrá (Oí que tenían comida todo el tiempo y por un momento reconsideré lo que había dicho que los ingenieros tienen una vida aburrida aplicando todo lo que los científicos ya hemos investigado)

El asunto está en que comenzó a hablar de su épica travesía. Personalmente, el país del norte no es de mi importancia y, quizá la única razón por la cuál iría ahí sería para visitar a mi querida amiga (que si lee esto, espero que se acuerde de mi y me invite amablemente, pe). Además, siempre quize visitar Canadá y cagarme de frío alguna vez en mi vida aparte de Alemania. Oh, y quisiera ver jugar basket a la gente.

Hasta ahí llega mi relación con el país.

Sin embargo, la venida de mi padre es motivo de conversar acerca de lo "oh, que avanzados" que son los países del norte y de Europa.

Y en algo si les doy crédito: Son avanzados, que chucha quieren que haga.

Entonces, llega el momento incómodo dónde dicen: "Allá las cosas son diferentes..." Y yo... bueno, sigo mirando a mi huevo frito porque a) está rico y b) Es la verdad.

El diálogo pasa a la parte donde supuestamente todos queremos ir a vivir ahí y ser cheveres y hablar con Jenny de California (le mando saludos, hablando de eso ;D)

Y por fin, luego de tanto hablar y hablar, pasamos a la parte donde todos querían llegar: ¿POR QUÉ CARAJOS SIGUES ESTUDIANDO AQUÍ?

De hecho, la pregunta general para mí era por qué no consideraba la posibilidad de mover mi trasero de Piruw a Gringolandia y hacer mi vida allá.

Siendo sinceros y razonables, si, es verdad, allá estaría mejor y apreciarían todas las kilocalorías que mi cerebro gasta en pensar. Podría participar de un campamento de programación como siempre quize e incluso podría conocer gente de todo el mundo. Chevere... si, sería chevere.

Y, de hecho, eso pensé hasta que me tocó dejar mi casa para ir a hacer mis actividades por la ciudad.

Antes de coger la combi, me gusta comprar chifle con la señora del paradero que vende chifle y maní y demás cosas que no voy a mencionar porque seguro tienen tanta hambre como yo. Luego, está el cobrador dandi de la vez pasada, con el cuál compartimos pasión por los sombreros. Mientras voy del culo a la cabeza de Lima, mucha gente entra al bus. De la nada, la gente de atrás mío se organiza para pedirle al imbécil del chofer que avance, carajo, que estamos apurados. Durante mi viaje, veo a Barney chapando combi en un paradero. También veo a los que promocionan la Biblia a la fuerza. Oh, y no puedo olvidar los titulares del periódico. Hoy día todo el día se dedicaron a bullear a los queridos hermanos del Sur (Si, el asunto de la Haya y eso) y a levantar ánimo patriótico.

Bajo del bus, y estoy a punto de tropezarme de nuevo. Mi suerte es única.

Y, mientras camino... pienso que mi vida aquí ya es chevere. Podría estudiar afuera, por el norte o Europa o freakin' Asia, pero no quisiera irme para siempre de acá.

No seré chica de barrio, porque en fin (acusen a mi crianza). Y, de hecho, tampoco soy famosa. Soy la típica persona friki en su cuarto jugando ajedrez versus la compu. Pero la calle es chevere, la gente es chevere. Mi gente es chevere.

Si me fuera allá a otros lares, extrañaría el chifle y el maní, y las calles malas, y la gente golpeando y mi amiga encontrando arroz con pollo en la arena de la playa.

No... no necesito irme. Estoy bien acá. Estaré bien acá.

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